Historias

La importancia de saber vender

Siempre me gusta comenzar los artículos que escribo con una pregunta porque pone tu cerebro a pensar: ¿Sabes la importancia de vender en tu vida?
La venta es un proceso que desarrollamos todo el tiempo a lo largo de nuestra vida. – Pero, ¿Cómo? Yo no soy vendedor, podrás decir. Lamento informarte que eres un vendedor nato, como todos nosotros. Desde que nacemos, la venta está instaurada en nuestro ser. Por eso los niños lloran cuando son muy pequeños, para “venderles” a sus padres que necesitan algo: comer, dormir, cambio de pañal, etc. Con el tiempo crecemos, somos ahora niños libres por la vida, y se nos antoja un juguete nuevo o ir a algún sitio. Intentamos “convencer” a nuestros padres de nuestro objetivo, pero no lo logramos… Entonces aparecen nuestros abuelos, que nos escuchan, nosotros nos ponemos fastidiosos y acceden a nuestras demandas. Llegamos a la adolescencia, queremos ir al boliche y nuestros padres no nos dejan. Entonces buscamos todos los mecanismos posibles para cumplir con nuestro cometido. Charlamos con ellos y arrancamos (a través de la razón) a negociar:
– Ma, quiero ir al boliche el sábado.
– Ya te dije que no las mil veces que me preguntaste.
– Pero van “todos” y voy a ser el único que no voy a ir. (Negociación en proceso).
– Te dije que no, basta.
– (Seguimos negociando). Vos te das cuenta que me van a tratar de “nene de mama” en la escuela (buscamos manipular a través de la culpa, con tal de que nos dejen).
– ¿Quiénes son “todos” los que van?
– (Mamá está aflojando, una frase asertiva más y voy a bailar). Y… van mis mejores amigos, sino habla con la mama de Pedro que va a ir. Es más, para que veas que me voy a portar bien, si queres dejo el celular encendido y vengo antes de la 1 AM. (Puse toda la carne al asador, si con esta no me deja, estoy al horno).
-Ok. ¡Pero ni un minuto más tarde!
– (Yes. Que buen vendedor que soy. ¡¡Lo hice!! ¡¡Vamos a bailar!!)
Creo que ya me van entendiendo que son vendedores natos. Pero hay un pequeño problema. Aparecen situaciones en la vida que nos condicionan y mucho. Empezamos en la escuela, cuando nos llevamos materias o bien el profesor nos reta, o simplemente nuestros compañeros se burlan. Todo esto se suma a las acciones que hacen nuestros padres y familiares más cercanos. Vamos descubriendo que podemos fracasar y nos pueden rechazar. Vamos a bailar y tratamos de “chamuyar a una chica o chico” (les recuerdo que en este punto estoy vendiendo para que me compre un beso o nos dé una oportunidad en sus vidas).
Seguimos creciendo. Llegamos a la mayoría de edad, y necesitamos conseguir trabajo. Vamos a entrevistas y realmente no accionamos como tendríamos que hacerlo. De hecho, mucho peor a lo que nos imaginábamos: nervios, que pasará si hago o no tal cosa, si me preguntan y no sé, conjeturas infundadas, emociones que no nos permiten ser nosotros mismos y encima no las podemos controlar. Trato de recordar las innumerables clases de emocionalidad y como me enseñaron a vender en la escuela o en casa para estos momentos, pero no me acuerdo de nada (¿será porque nunca me lo enseñaron?). En definitiva, no conectamos con nuestra contraparte y no nos contratan. Eso se traduce internamente como un fracaso y frustración, condicionándonos para las próximas entrevistas o amorios… Finalmente conseguimos trabajo (persevera y triunfarás), pero ahora el problema es que tenemos que pedir un aumento, hay que negociar con el jefe (y el jefe no es mamá); seguimos avanzando en nuestra vida: ahora no trabajo solo, sino que necesito transmitir ideas a mis compañeros de trabajo y “que me las compren”. Tengo que “negociar” con mi novia/esposa que el jueves me junto con los chicos y no salimos. Quiero comprar una casa/auto, tengo el dinero, pero no tengo idea de cómo hacer negocios para saber si el precio y la financiación es la adecuada para la transacción. Creo que llega la hora en mi vida de tomar riesgos y emprender, pero solo pensar en el fracaso hace que siga perteneciendo a la misma empresa y ni siquiera lo intente.
Lamento notificarles que la venta la usamos en todas las etapas de la vida. Siempre se está vendiendo: si vos no vendiste una idea/producto/servicio/tu persona a una empresa, la otra contraparte te vendió a vos una excusa para no comprártelo. Por lo tanto, siempre estas vendiendo y depende de vos quien salga beneficiado.
La vida pasa y de a poco nos empezamos a “conformar”, “es lo que hay”, “no voy/puedo aprender tal o cual cosa”, “Mejor me quedo en el molde”. Nos resignamos. Tus padres dicen: “No vueles tan alto que te vas a lastimar cuando te caigas”; “estudia una carrera para conseguir que te paguen mejor”, pero después de 6 años de estudio, tu sueldo apenas cubre tus gastos. Sin embargo, ves que tu amigo de toda la vida, que no termino sus estudios pudo comprar el auto/la casa que quería y le va mejor que a vos. Todos dicen: “ese anda en algo turbio” o “que suerte que tuvo”. Pero lamento decirte que la suerte no tuvo nada que ver. Pregúntate si estas personas saben vender/venderse.
El mundo de las ventas busca derribar esas creencias (y condicionamientos) que vamos adquiriendo mientras transcurren nuestras vidas. No se trata de encajarle un producto o servicio a alguien, y muchas veces se piensa que ser vendedor, es algo negativo. La realidad es otra. Una definición de “Vender” que me gusta es, la de facilitar la vida de las personas resolviendo sus problemas. Porque cuando vas a buscar trabajo, el producto sos vos. Entonces la contraparte (futuro empleador) tiene que determinar si vos u otro le van a resolver sus problemas. Vender, no se refiere solo a intercambiar un producto o servicio por dinero, es un estilo de vida. ¿Cómo? Si sos un vendedor éticamente correcto (que a mi juicio es la única forma de vender), tenés que cumplir una serie de requisitos, sino no vendes: tenés que aprender a escuchar, dar sin esperar nada a cambio, creer en vos: auto motivarte, emocionar/te, conectarte con el otro empáticamente, ser vos mismo, ayudar, liderar/te, negociar, expresarte correctamente, “leer” a los otros con el lenguaje no verbal, etc. Ahora te pregunto: de todo lo que estás leyendo ¿Qué ves de negativo en la venta? Por otro lado, ¿ves algo tan difícil de aprender para ser un buen vendedor?
La venta es la carrera del éxito: permite dar soluciones a la gente que tiene problemas, ser vos en tu máximo potencial y ganar más dinero, cuanto mejor lo hagas. ¿Qué estas esperando para aprender?